Encuentro de claridadesDirección de Sandra Félix, con actuaciones de Úrsula Pruneda y Mauricio García Lozano. Adaptación teatral de Ángeles Hernández sobre textos de Philippe Delerm y Carmen Villoro. Escenografía e iluminación de Philippe Amand.
Todo placer sensual es la antesala de una pérdida.
Te pones la alegría en los hombros y… ¡combina bien con la melancolía!
Te pones la alegría en los hombros y… ¡combina bien con la melancolía!
Sandra Félix tiene un talento especial para la eficacia en cada proyecto. Si con el montaje de la obra Los perros, de Elena Garro, llegó a una profundidad de la que difícilmente salió indemne algún espectador (¿hubo función en la que nadie llorara?), con Encuentro de claridades logra la conformidad ante un melodrama ligero; o sea, el público sale a gusto, con esa sensación agridulce de ‘así es el amor, pero a echarle ganas’. Y quizás en pocos directores como en ella se nota la mano del equipo que la rodea. Así como la contundencia de su puesta de Los perros (que terminó temporada en agosto pasado en el foro de la Biblioteca de México) hubiera sido inimaginable sin la fuerza de la actriz Pilar Villanueva y la escenografía e iluminación de Philippe Amand, Encuentro de claridades tiene buena fortuna por el trasvase que hizo la dramaturga Ángeles Hernández de los libros poético–reflexivos El pequeño trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida (Tusquets Editores), de Philippe Delerm, y Jugo de naranja (Trilce Ediciones), de Carmen Villoro, además de la colaboración de Amand una vez más en escenografía e iluminación.
Encuentro de claridades cuenta las rutas paralelas de una pareja de escritores que se separa: ella va aclarándose su rutina desequilibrada en la ciudad de México, él regresa a los aires claros de su natal Francia a reconstruirse. Lo logran a medias, pues el recuerdo del otro pervive. El tono es íntimo, la mirada se pone en los elementos y ocurrencias de lo cotidiano, desde ir al súper y hacer el jugo de naranja, hasta meterse al cine a solas, beber un té recordando la ternura, bañarse, arreglarse para salir.
La escenografía está hecha de un inmenso cubo abierto por dos lados que, en combinación con el cromatismo de las luces y las imágenes diluidas, sirve para dar atmósferas y amplitudes espaciales; dentro de ese cubo, hay otro que los actores mueven para hacer los departamentos o las calles. Las actuaciones avanzan con un uso interesante de la energía, centrada en los gestos faciales y ligeras variaciones de la voz (parecieran desganados; en realidad están tristes), excepción hecha de los momentos en que interactúan físicamente (se abrazan o besan) y cuando él está en la Torre Eiffel (el mejor momento, por cierto); con todo, las actuaciones tienen un matiz constante que recuerda para mal al nuevo cine mexicano (del tipo Sexo, pudor y lágrimas), lo que por otra parte puede ganarle público a la obra.Lo que engancha al espectador es el tema (la pareja separada mas recordante, la exposición de los duelos en monólogos) y la esperanza de que la obra ha de pasar por el origen de ese amor y/o ha de llegar a la reconciliación. A esos dos atractivos se añade uno que proviene de los textos originales de Delerm y Villoro: soledad, humor, observación atenta, distancia de sí mismo. Un cuarto elemento funciona también de repelente en dos variantes: la canción de Jacques Brel “Ne me quitte pas”, tan linda o melosa, hace de soundtrack hasta el cansancio; el motivo de reiterar la canción es el recuerdo que tiene el personaje masculino de la muerte del cantante, un homenaje metido como intermedio, lo que quita encanto a la obra, al menos hace consciente al público de que lo que continuará no será muy distinto a lo ya visto, y así es. Uno se hace consciente del tiempo y hay quien se aburre.

(Encuentro de claridades se presentó hasta el 23 de noviembre de 2008 en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario.)
[Publicado originalmente en septiembre de 2008.
Fotos: José Jorge Carreón, publicadas por cortesía de Teatro UNAM.]
Fotos: José Jorge Carreón, publicadas por cortesía de Teatro UNAM.]
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