miércoles, 15 de junio de 2011

Recortes (1)

» Equinoccio, de Luisa Josefina Hernández. Dirección de Fernando Martínez Monroy y actuaciones de Pilar Villanueva, Paola Izquierdo, Esteban Montes y Jorge Caballero. Con la autora en el estreno, se la homenajeó con una ovación para ella exagerada, apenas justa para el público que sabe la trascendencia de su trabajo. En Equinoccio la vida en eterno vaivén agradece por boca de sus criaturas una banca para descansar, reanimarse con el amor y recomenzar su ciclo agridulce. Minucioso trabajo en los dos papeles de Villanueva (artista prolífica que en unos cuantos meses ha dado personajes poderosos en los montajes Figuraciones, también de Luis Josefina Hernández, y Los perros, de Elena Garro), e inmejorable el de Izquierdo haciendo al canijo adolescente Jesusito.

» Ajá, de Luc Desjardins. Dirección de Luc Desjardins y actuaciones de Alicia Gerena, Ismael Castro, Luc Desjardins, Mariana Martínez y Rodrigo Hernández. Atrapado en el tráfico, un defeño se ve envuelto en un absurdo tal que es acusado de tanatofílico–violador–incestuoso–terrorista y va a dar a un juzgado canadiense, donde la segregación es tan despreciable que hasta una lámpara de buró puede ser fiscal y el jurado un ser inexistente. Ahí un juez–rey es cruel (come asados a los condenados), y sin embargo entrañable. La dejadez (dejarse al torrente de lo social hueco, sí, ajá) es leitmotiv en una propuesta de lo mejor del teatro fuera de los circuitos de arte y comerciales.

» Low life (teatro de títeres para adultos). Idea, títeres y dirección de Blind Summit Theatre; titiriteros: Ben Thompson, Mark Down, Curtis Jordan y Josie Daxter. Un alcohólico con estampa de Kevin Spacey da la bienvenida y termina el espectáculo con un delirio etílico más hermoso que cualquier sueño de amor; una afanadora en dos minutos despacha su trabajo —sin terminarlo— para entregarse a la más intensa relación que un lector pueda tener con un libro; un fontanero cuya intrepidez supera cualquier escena del cine de acción, muere en el intento; un hombrecillo azul es todo lo que hace falta para una compleja historia policial; y una femme fatale —tan parecida a Marlene Dietrich— venida a menos no pierde garbo ni lascivia. “Vivir en los bajos fondos no es el mejor lugar del mundo, pero te mantiene los pies en la tierra.” En escena los muñecos son manipulados y manipuladores; y los manipuladores, la prueba más acabada de que la Vida podría tener manos. “Dicen que las marionetas y los humanos pueden vivir juntos. ¿Será posible? Yo lo estoy dudando.”



[Publicados originalmente en junio de 2008.
Fotos publicadas por cortesía de Teatro UNAM.]



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