Dirección de María Morett y actuaciones de Imelda Castro, Acoyani Guzmán, Elia Domenzain, Pablo Laffitte, Guillermo Henry, Fernando Huerta y Verónica Alexanderson (mezzosoprano).
No es envenenarme, es convertirme en alguien como ustedes.
El amor en medio de la miseria humana —la de los viles que rodean a los enamorados, y la de éstos, con estructura psicológica y emocional a punto de derretirlos.
Los tíos y médicos psiquiatras de Ofelia la han dejado huérfana matando a su madre, al igual que a su enamorado Hamlet, de quien asesinan al padre. Para ella todo sucede en el estado angustioso de la irrealidad producida por medicamentos, el delirio de la debilidad por la anorexia (no para embellecer, sí para morir) y el ensueño o milagro de ver o sentir a la madre muerta.
La complejidad está resuelta con dos Ofelias: la que al meterse en su cama acuática es ya tumba desnuda y semeja el cuadro de John Everett Millais (1829–1896); la que ligera se pasea y mira incluso de arriba a los demás. Y la omnipresente madre que canta lo mismo un rezo de Verdi que una tradición irlandesa actualizada de McKennitt.
Al fin psiquiatra, el autor De la Parra quita poesía y mito al original shakespeariano, lo trae a nuestros días y dictamina abulia moral, incapacidad para el dolor, deseo compulsivo y adicción a la enfermedad o al tratamiento. Esto lo transforma la directora–escenógrafa–vestuarista en blancos y negros,
velos o desnudez para vestir, las pastillas de Gertrudis, la ambivalencia de Hamlet, el afectamiento de Claudio, la pusilanimería de Polonio; y opone la dulce imagen de las dos Ofelias jóvenes (cenit y nadir) y de la madre como ángel wendersiano intentando confortar pese a ser evanescente.
Espectáculo que podría pasar aceptable si sólo aspirara a la exquisités (kitsch y estética de lo pictórico), se recarga de presuntuoso trabajo “en laboratorio” al añadir —según María Morett— “mi obra Agua”, que quién sabe que sea, artefacto metido con calzador, alerdando la puesta, volviéndola por momentos engorrosa. A contracorriente, algunos momentos (debidos al trabajo de los actores) memorables.(Presentada en el Teatro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario en el primer semestre de 2008.)
[Publicado originalmente en junio de 2008.
Fotos: José Jorge Carreón, publicadas por cortesía de Teatro UNAM.]
Fotos: José Jorge Carreón, publicadas por cortesía de Teatro UNAM.]
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