Puesta en
escena de Enrique Singer, con actuaciones de Georgina Rábago, Arturo Ríos, Nailea Norvind, Rodolfo Nevarez, Lucero Trejo, Kimberly Pou y Emmanuel Morales.¿Cómo pudieron dejarse exterminar así?
Continúan las conmemoraciones por los 60 años del Holocausto. Además de los actos políticos y las revisiones históricas, con el objetivo de evitar un nuevo genocidio manteniendo la memoria (aunque la humanidad se empeña en renovarla, lo mismo en Palestina que en África), se ha hecho en medio mundo (México incluido) conciertos magnos, discos, libros, cine, teatro, etc. A ese afán pertenece Memoria, montaje a cargo de Enrique Singer donde la contundencia escenográfica (escena móvil y modular, pasillos y alambradas de campos de concentración, luces, humos, baños desinfectantes, montones de ropa de presidiario, etc.) es soportada por la ejecución actoral (despuntan Nailea Norvind y Rodolfo Nevarez, resplandecen Lucero Trejo y Arturo Ríos). La puesta se compone de cuadros basados en textos de Bertold Brecht, Peter Weiss, Primo Levi y testimonios de sobrevivientes del nazismo.

La atención se pone en el terror (creciente hasta el absurdo) que va ganando terreno a la vida cotidiana (“¿Cómo es posible golpear sin cólera a un hombre?”), y en el cercano origen de victimarios y víctimas (“Auschwitz no tiene nada que ver con la guerra”). De tono reflexivo–discursivo, las partes se ligan mediante descripciones de frente al público (actores testimoniando). Es imposible no traer a la memoria a otros autores como los citados, en especial Robert Antelme y Marguerite Duras, con sus novelas complementarias La especie humana (Editorial ERA) y El dolor (Plaza & Janés).
(Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque. Funciones de abril a junio de 2008).
[Publicado originalmente en junio de 2008.
Fotos publicadas por cortesía del INBA.]
Fotos publicadas por cortesía del INBA.]
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