Dirección de Haydeé Boetto y actuaciones de Adrián Hernández, Carolina Garibay, Virginia Smith y José Agüero. Música de Alejandro Arce (Iker) y vestuario de José Agüero.
Jugar es una creación infinita en la dimensión mágica de la apariencia.
Eugen Fink (filósofo alemán, 1905–1975)
Eugen Fink (filósofo alemán, 1905–1975)
Junto a mí, durante la función un niño describe a su madre lo que sucede en escena y en los personajes. Es decir, describe las acciones y traduce las emociones que los dos niños y las dos niñas muestran en esta obra con apenas palabras: mío, yo, a mí, hola, ¡no!

Puesta en escena que pasa tan rápido que es difícil creer que hayan transcurrido más de 20 minutos… Ahí, lo que somos de niños. Y en la diversidad el acercamiento sigue rutas intuitivas, irremediables caminos a los temperamentos; surge el egoísmo, la compasión, la curiosidad, el resentimiento, la fraternidad, la indiferencia, el berrinche, la agresión, el perdón, el olvido… Aprendizaje.
Aparece lo gracioso.
El mundo se renueva.
El juego nace sin palabras.
El pivote puede ser un banco, un globo, el zapato. En los involucrados sobreviene el reconocimiento, el contacto, la tolerancia. El sentido de los objetos radica en el misterioso mundo paralelo de cada niño, así una tapa de refresco que hace maravillas en las manos de uno, en las de otra puede carecer de significado. Lo mismo es todo el jugar, y es el conjunto de niños una coreografía de espacio y tiempo. Los mundos secretos individuales se mezclan, se hacen colectivos y el mundo es otro.
Cuando la alegría invade, invadimos. Cuando la melancolía nos toma, nos dejamos. Así con cada emoción. Y ya se sabe: en la niñez las emociones gobiernan —después, las vamos acallando y hasta las matamos.
¿De qué trata Mundos secretos? Lo describe bien la sinopsis oficial: “Cuatro niños se encuentran y nos muestran que todos tienen un mundo secreto personal que los hace diferentes y, por ello, especiales. En esta obra encontrarás monstruos, animales de circo, peces, buzos, carreras de coches y todo aquello que tu propia imaginación quiera ver.”
Haydeé Boetto es única para crear historias y atmósferas maravillosas, que se instalan bastante dentro del espectador niño o adulto. Aquí, además, se alió con cuatro estupendos actores, si bien Carolina Garibay y José Agüero resplandecen.

(Nota: el filósofo alemán citado arriba pudo comprender la naturaleza del juego, lo vio como símbolo del mundo, y muy de pasada, del teatro; es una lástima que ese librito suyo tan atinadamente titulado Oasis de la felicidad, no haya sido reeditado en español desde hace casi 50 años, cuando lo dieron las prensas de la UNAM.)
(Mundos secretos se presentó en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico a principios de 2009).
[Publicado originalmente en marzo de 2009.
Fotografías por cortesía del Centro Cultural Helénico.]
Fotografías por cortesía del Centro Cultural Helénico.]
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